lunes, 24 de septiembre de 2012

Festival benéfico con escaso público en Acho.

Escasísima gente en los tendidos. Los toreros se fueron de vacío ante una novillada que les pidió el carné…
(Juan Medrano Ch. Especial para Perú Toros y revista Fiesta Brava y Casta Brava)
La causa, noble, no tuvo eco en el público limeño, especialmente provinciano, que suele,-cuando hay una eficiente convocatoria-, abarrotar los tendidos de Acho fuera de feria. Lo hemos visto en festejos organizados por pueblos como Sancos y Cajatambo.
El domingo día 23 de setiembre, en tarde soleada, unas mil personas pagaron su entrada y colaboraron con los bomberos del Rímac. En la taquilla no hubo boletos populares y mucho malestar en la gente que pugnaba por entrar con uno de aquellos billetes. En cambio, aunque los seis coletas salieron a pie, el festejo fue interesante por lo bien presentada y correosa que salió la novillada de Apóstol Santiago; factor -este último- que complicó la labor de más de algún lidiador. De hecho, los novillos exigieron oficio y cabeza clara a sus oponentes. Y hubo dos, 5° y 6°, que sobresalieron por sus mejores condiciones de lidia y proclividad para el triunfo de los toreros.
Abrió la tarde el nacional Freddy Villafuerte, con un bonito castaño que probaba, medía y se defendía arrollando. Tras pincharlo fue silenciado. Siguió el  colombiano Pepe Manrique con un morito que tras tres capotazos hizo por él, echándoselo a los lomos. Magullado, el bogotano fue a más en la muleta y logró domeñarlo con enjundia. Dio una vuelta al ruedo con honores.
Pepe Luis Gallego se insinuó artista con el percal, pero no se comprometió en los terrenos del poco colaborador castaño que sorteó. Escuchó palmas. El peruano Claudio Ronge tampoco tuvo alegrías. Seriamente golpeado de salida al arrancársele el bicho y cogerlo desprevenido, fue llevado a la enfermería. Saludó una ovación tras el gesto de volver al ruedo y estoquear a su novillo.
El mexicano Salvador López, ataviado de charro, se llevó el mejor novillo de la tarde. Tras un emotivo arranque capotero, toreó sobre ambas manos al codicioso de Apóstol. Pegó muchos pases pero su quehacer no llegó a los tendidos. Tras pinchar perdió algún trofeo. Cerró plaza el novillero español Pavón Galán, que predijo cosas mayores con el capote, lamentablemente sin refrendar con la muleta. Su faena no tomó vuelo a pesar de las bondades de su oponente. Dio una vuelta al ruedo.











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